La Junta Electoral de la UNGS insiste en sostener una proscripción política
- Tesis XI - UNGS

- 10 jun
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Compartimos declaración de En Clave Roja y Pan y Rosas de la UNGS.

Desde la lista impulsada por En Clave Roja y Pan y Rosas junto a estudiantes independientes para las elecciones de Consejo Superior e Institutos de la UNGS presentamos este lunes un nuevo recurso ante la Junta Electoral.
La presentación responde a una situación sin precedentes en la universidad. Después de rechazar sucesivamente las distintas denominaciones propuestas por nuestra fuerza política, la Junta Electoral decidió arrogarse la facultad de elegir ella misma cómo debe llamarse nuestra lista, imponiéndonos de oficio una sigla que jamás presentamos ni aceptamos.
La situación comenzó cuando la Junta Electoral impidió la utilización de la denominación "FEI en Lucha". Posteriormente presentamos una nueva propuesta: "Universidad de lxs Trabajadorxs – Frente de Izquierda", buscando adecuarnos a los criterios planteados por las autoridades electorales y garantizar nuestra participación en las elecciones.
Sin embargo, lejos de abrir una instancia de diálogo o permitir que nuestra lista propusiera alternativas, la Junta decidió modificar unilateralmente nuestro nombre y reemplazarlo por otro completamente distinto: "Universidad de lxs Trabajadorxs – FI".
Hasta el día de hoy la Junta Electoral se niega a explicar por qué decidió imponer precisamente esa sigla. La razón es evidente: no existe ningún criterio objetivo que justifique semejante decisión. La Junta se atribuyó la potestad de decidir cómo debe llamarse una fuerza política. Se trata de una medida arbitraria, burocrática y profundamente antidemocrática que no registra antecedentes en la historia de la UNGS.
La decisión tampoco es políticamente neutral. Mientras se nos impide utilizar referencias vinculadas al Frente de Izquierda, la denominación FEI quedó asociada a otra lista integrada por El Yunque (PO), el Ya Basta (Nuevo MAS), Izquierda Socialista y el MST. FEI fue históricamente la referencia de distintos agrupamientos de izquierda en la universidad para distintas elecciones.
El resultado concreto de la resolución es que una lista conserva esa referencia histórica mientras a otra fuerza de izquierda se le niega el derecho a presentarse con la identidad política que eligió y se le impone una denominación ajena.
Después de numerosas presentaciones formales, recursos interpuestos y pronunciamientos públicos, la Junta tuvo todas las oportunidades para revertir esta situación. No lo hizo.
Por su parte, el rectorado, aliado de las agrupaciones peronistas que integran la Junta Electoral, decidió también avalar su accionar. Posan de neutrales, pero toman posición.
Después de múltiples recursos, presentaciones formales y pronunciamientos públicos, estamos frente a una decisión política consciente de sostener una proscripción.
A esta responsabilidad institucional se suma la del Yunque (PO), integrante de la lista FEI y con representación en la propia Junta Electoral en el claustro estudiantil junto con El Puente y el FUNYP. Durante días guardó silencio frente a esta resolución y sólo se pronunció cuando la denuncia se transformó en un escándalo político. Y lo hizo para justificar una resolución que beneficia directamente a la lista que integra.
El Yunque llegó incluso a acusarnos de difundir "fake news". Sin embargo, los hechos son contundentes: nuestras denominaciones fueron rechazadas y la Junta Electoral nos impuso una sigla que jamás presentamos.
Más aún, en su propio comunicado el Yunque reconoce explícitamente que se opuso a que utilizáramos denominaciones vinculadas al Frente de Izquierda. Es decir, admite haber actuado para impedir que nuestra lista pudiera identificarse políticamente como había resuelto hacerlo. Es decir, mientras nos acusa de mentir, confirma el núcleo mismo de nuestra denuncia.
El argumento que utilizan es arbitrario. Sostienen que no podemos utilizar una denominación vinculada al Frente de Izquierda porque no constituiríamos un frente. Sin embargo, cuando les resultó conveniente actuaron de manera opuesta: en elecciones estudiantiles de Derecho (UBA) el propio Partido Obrero utilizó la denominación "Frente de Izquierda". El criterio que hoy invocan para impedir nuestra identificación política jamás lo aplicaron para sí mismos.
La posición del PO tampoco puede separarse del bloque político que viene conformando junto al Nuevo MAS en la UNGS. No es casual que hoy termine avalando una orientación que converge con quienes durante años atacaron al Frente de Izquierda y a referentes como Myriam Bregman, Luca Bonfante y el PTS. Que este bloque pretenda decidir qué referencias políticas puede utilizar una lista de izquierda expresa una delimitación cada vez más difusa entre la política del PO y la del Nuevo MAS.
Frente a este atropello presentamos una nueva propuesta de denominación: "La Izquierda por una Universidad de lxs Trabajadorxs". No porque reconozcamos el derecho de la Junta a elegir nuestro nombre, sino para dejar en evidencia hasta dónde están dispuestos a llegar para sostener esta medida.
Lo que está en discusión es si una Junta Electoral puede decidir la identidad política de quienes participan de una elección. Puede fijar criterios generales; lo que no puede hacer es inventar nombres y obligar a las agrupaciones a presentarse bajo denominaciones que nunca eligieron.
La UNGS está frente a un precedente grave. Si esta decisión se sostiene, cualquier autoridad electoral podrá decidir en el futuro cómo debe llamarse cualquier lista universitaria. Lo que comenzó como una discusión sobre nuestro nombre terminó exponiendo algo más profundo: un régimen universitario que habla de pluralismo y participación mientras pretende decidir qué organizaciones pueden presentarse y bajo qué identidad política hacerlo.
Esta decisión tampoco es un hecho aislado. Forma parte de una orientación más general de las autoridades universitarias. Mientras avanzan negociaciones para aceptar una salida por abajo a la Ley de Financiamiento Universitario conquistada con la movilización, dentro de la universidad se profundizan prácticas burocráticas y restrictivas. La Junta Electoral todavía está a tiempo de retroceder. Si decide sostener esta resolución deberá asumir la responsabilidad política de haber convertido una elección universitaria en un escándalo antidemocrático y de haber establecido un precedente grave para toda la comunidad universitaria.




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