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El Terrorismo de Estado y el genocidio de clase

Por Damián Ravenna : Presidente Asamblea Permanente por los Derechos Humanos Zona Norte de la Provincia de Buenos Aires (APDH ZONA NORTE)

Miembro de la Asamblea de Intelectuales y Artistas de Izquierda 


Se cumple un nuevo aniversario del golpe de Estado cívico, militar y eclesiástico, el número 50, está fecha llega bajo un gobierno negacionista, lo que nos debe llevar a clarificar la especificidad de cómo y por qué se llevo a cabo el Terrorismo de Estado en el marco del genocidio de clase.      

En este sentido debemos hacer notar, que la implementación del Terrorismo de Estado marcó un avance del capital sobre el trabajo, que debe ser comprendido en sus dimensiones tanto de clase como así, debemos ahondar en los contextos históricos que derivaron, por parte de las clases dominantes capitalistas, a la comprensión de que sólo podrían producir una nueva etapa de valorización y acumulación de riqueza que les permitiera continuar con sus privilegios, si producían un genocidio sobre la clase trabajadora. 

Es siguiendo esta lógica, que la acción de subordinar el trabajo al capital tuvo la funcionalidad de generar cambios estructurales tanto en la superestructura (el Estado y todas las formas jurídicas, políticas, ideológicas y culturales) como así en la base o infraestructura (base económica, fuerza y relaciones de producción) con el fin de perpetuar las formas de dominación, explotación y opresión de una clase, la dominante y capitalista, sobre otra clase, la subalterna y trabajadora.

Para profundizar en estos conceptos, debemos asirnos de una clara comprensión de cómo funcionó el Terrorismo de Estado, rastreando su génesis, y elaborando algunas hipótesis; el Terrorismo de Estado, se sabe y hay consenso en torno a eso, que fue cívico, militar y eclesiástico, en este sentido es que nosotros tomando como medida de prueba este consenso en torno a los sectores sociales que formaron parte,  asumimos que se trató entonces de una bloque social e histórico capitalista el que llevó a cabo el Terrorismo de Estado. 

 Así mismo, ha sido probado en numerosos juicios de lesa humanidad, la responsabilidad empresarial en el golpe de Estado genocida, los sectores empresarios y del capital formaron parte de la articulación del Terrorismo de Estado denunciando a sus trabajadores, delegados y juntas internas, para disminuir los reclamos de la clase trabajadora y su poder de articulación dentro de las clases subalternas, esto permitió modificar el tejido social para lograr acrecentar el poder de las patronales y los sectores sociales que en ella se ven representados hasta el día de hoy.

Resaltamos por ello que los sectores del capital y con ellos los empresarios no fueron cómplices del Terrorismo de Estado, sino creadores y parte, no se trató de una colaboración sino de una planificación para aplicar las prácticas genocidas sobre la clase trabajadora, en particular sobre los obreros. La represión en los lugares de trabajo, formó parte del engranaje para implementar un modelo económico, que encontró en las características del tipo sindical, que en esa época se caracterizaba por una enorme presencia en el tejido social, un cenit donde aplicar las prácticas genocidas, para consolidar el modelo de país que ellos pretendían.

El Terrorismo de Estado estaba largamente planificado por nuestras clases dominantes para aniquilar el largo proceso de acumulación de masas, el vasto movimiento de contestación social a la opresión capitalista, que podemos rastrear desde antes del Cordobazo en 1969, pasando por la creación de las coordinadoras interfabriles que hacen su aparición pública para junio-julio de 1975. 

Es más que claro que el avance del capital sobre el trabajo se inicia durante el tercer mandato de Juan Domingo Perón, cuya cúspide se plasma con el programa del ministro de economía, Celestino Rodrigo conocido como “Rodrigazo”; una ofensiva que buscó condicionar y frenar el poder del movimiento obrero organizado y el alza de los conflictos sociales callejeros. Es además de hacerse notar, que la triple A, (la Alianza Anticomunista Argentina) es del mismo periodo y funcionó como prolegómeno del Terrorismo de Estado. 

Sumando a ello, debemos marcar que la respuesta desde nuestra clase a esta ofensiva encuentra en las coordinadoras interfabriles, la forma organizativa para responder a la clase capitalista, siguiendo a Chirico Sanrina. (2013) en Las Coordinadoras Interfabriles: un ejemplo de organización clasista en la Argentina durante el último gobierno peronista: En cuanto a la caracterización de las Coordinadoras podemos afirmar que se trataron de verdaderos organismos de representación directa de las bases, sobre una organización zonal donde confluyeron distintas fábricas con un funcionamiento basado en una amplia democracia obrera. Como observamos en ellas se expresaban los sectores de avanzada de la clase, provenientes de diversas expresiones políticas que no solo planteaban cuestiones reivindicativas sino que unían reclamos salariales como políticas revolucionarias que cuestionaban directamente al sistema y sus representantes. De ahí que las luchas que impulsaban las Coordinadoras asuman un carácter anti-patronal, antiburocrático y anti-estatal.”

Frente a la planificación económica del capital que desemboco en el “Rodrigazo”, la clase trabajadora se organiza desde embriones de poder dual y consejos de fábrica, mostrando con ello que había fracciones de la clase obrera con conciencia de clase, por ello las acciones genocidas de las clases dominantes fueron una clara respuesta a ese proceso organizativo de coordinación horizontal y combativo que, entre otros se plasmó en las coordinadoras interfabriles y varias otras luchas de la época. 

Con ello, debemos hacer hincapié en que el enorme despliegue de la lucha de clases en los 60 y 70 fue lo suficientemente disruptivo del orden social capitalista como para alertar a las clases dominantes, las que pusieron en marcha una reacción, planificando el genocidio sobre la clase trabajadora que derivó en el golpe cívico-militar-eclesiástico de Marzo de 1976.

Es con este sentido que es menester entender que la planificación del genocidio de clase, se enmarca en contextos históricos específicos que coadyuvaron, siguiendo a Sacha Kun Sabó en el estudio introductorio del libro: De la responsabilidad empresarial al bloque social e histórico en el marco del genocidio de clase en la zona norte de la provincia de buenos Aires (2023)  nos clarifica cómo, el adoctrinamiento de las fuerzas armadas argentinas a través de las fuerzas armadas de Francia y su experiencia en Argelia, produjo formas precisas de actuación para el ejercito genocida argentino: “En este escenario, obviamente, los más damnificados de este nuevo arquetipo económico serán los trabajadores e irrefutablemente, serán estos, los que más opondrán resistencia, por tanto, serán el objetivo a disciplinar por el poder concentrado. Con estrategias y praxis de atavismos argelinos como: 

  • Secuestros de trabajadores en las fábricas. 

  • Despidos o el retiro forzado de obreros activistas, (en algunos casos ya asesinados o desaparecidos). 

  • Pedidos de entregas de información privada de los trabajadores con listados de delegados a las fuerzas represivas.

  •  Presencia y actividad militar de control, supervisión o amedrentamiento en las fábricas.

  •  Participación de oficiales de fuerzas armadas o de seguridad en cargos directivos. 

  • Existencia de agentes de inteligencia infiltrados.

  •  Realización de operativos militares en los predios fabriles. 

  • Presencia de cuadros empresariales en las detenciones, secuestros incluyendo torturas. 

  • Habilitación de instalaciones para el asentamiento de fuerzas represivas.

  •  Aportes económicos a los actores involucrados en la represión; como uso de camionetas de la empresa en operativos de detención y secuestro entre muchas otras "donaciones". 

  • Control militarizado del ingreso a la planta fabril.

  •  Amenazas de directivos con el uso de la fuerza represiva. Pedido de detención de parte de directivos a trabajadores organizados. Intervención militar en conflictos. 

  • Secuestros de trabajadores en el trayecto entre la empresa y la casa, y viceversa 

  • Existencia de agencias de seguridad en las fábricas relacionadas con fuerzas armadas o de seguridad.

  •  Funcionamiento de centros clandestinos de detención en establecimientos de la empresa fabril. 

  •  Control militarizado de la producción, la retención y tortura en espacios fabriles, se logró un cambio de paradigma en los derechos de los trabajadores.”

Así mismo no podemos dejar de reflejar la participación del imperialismo yanqui, a través de la Escuela de las Américas, que funcionaba en Panamá, por donde pasaron muchos de los dictadores de Latinoamérica y el Caribe y que adoctrinó a las fuerzas armadas del Cono Sur, que después realizarán el Plan Cóndor. 

Mediante esta operatoria de EEUU sobre las fuerzas armadas latinoamericanas se fue construyendo un amplio y generalizado consenso respecto a la Doctrina de Seguridad Nacional y el enemigo interno que era todo aquello que ampliamente se denominó como comunismo,  este cuerpo de ideas enmarcado dentro de la guerra fría, fue un factor importante para los golpes de Estado y  la forma que adquirió la represión estatal. 

Sin embargo, desde distintas líneas historiográficas en vez de hacer el necesario foco en el genocidio de clase, subsumen clase a pueblo o directamente nos hablan de un industricidio para reflejar lo que en realidad fue un ataque genocida sobre la clase trabajadora, es con este sentido que debemos entender que desde las clases dominantes capitalistas manejan dos registros, uno de ellos es el negacionismo, el otro es, mediante la estatización de la memoria, un relato que parte desde el Estado burgués con el fin  de adormecer y anestesiar a la clase trabajadora para que no tenga conciencia de sus propias luchas, asumiendo el programa capitalista de sus opresores. De ahí la importancia de hacer memoria desde nuestra clase. 




Notas 4.  El plan cóndor fue la coordinación entre las dictaduras de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Se sumaron luego Ecuador y Perú, funcionó para la estandarización de las prácticas de coordinación represiva y desaparición forzada de personas.

5. La Doctrina de la Seguridad Nacional fue impuesta por EEUU y significó la aplicación de la represión sobre un supuesto enemigo interno, que era toda oposición política y sobre todo el proletariado y los-as socialistas, comunistas y marxistas. 


 
 
 

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