[2026 - 5] FATE: medio siglo de fuego obrero
- Redacción metamorfosis

- hace 6 días
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Por Valentín Casas - Estudiante de UNSAM.

A cincuenta años de la última dictadura, el cierre de la planta de FATE vuelve a poner en escena el enfrentamiento entre trabajadores y grandes grupos empresarios. Frente a los despidos, una red de solidaridad crece alrededor de la fábrica y transforma el conflicto.
—Disculpen, ¿ustedes por qué se acercaron? ¿Tienen familiares acá?
—Somos compañeros.
—Ah, bueno… les cuento. Soy el padre de uno de los trabajadores de la fábrica. Me tomé el trabajo de saludar y agradecer, uno por uno, a todos los que vinieron. Para mí y para mi hijo esto es muy importante. Veinte años trabajó acá.
Lo decía con los ojos brillantes, con una sonrisa sobria que dejaba entrever esperanza. Tendría unos setenta años. Después de estrechar manos y repetir su agradecimiento, retomó su caminata lenta pero firme, decidido a cumplir con su pequeño gran ritual: reconocer a cada persona que se acercó.
Era una noche de febrero. Uno de los primeros festivales en solidaridad con la lucha de FATE comenzaba a latir.
Alrededor del monstruo del neumático, cientos de personas circulaban como en una ronda invisible, al ritmo de la música, de los abrazos, de la memoria compartida. Las calles que rodean la fábrica ya no eran solo asfalto: eran territorio de solidaridad y lucha.
Para entender por qué un festival puede reunir a cientos de personas alrededor de una fábrica, hay que mirar hacia atrás. La historia de FATE no es solo la historia de una empresa: es también la historia de generaciones de trabajadores que se organizan y luchan.
¿Dónde empezó todo?
La empresa Fate es una fábrica argentina de neumáticos cuya planta principal está en San Fernando, en la zona norte del Gran Buenos Aires. Fue fundada en 1940 por el polaco Leiser Madanes. Alrededor de la fábrica se construyó un barrio para trabajadores de la empresa, que terminó adoptando el nombre de la propia compañía: Barrio Fate.
Uno de sus dueños, Madanes Quintanilla (hijo del fundador) es una de las personas más ricas del país con un patrimonio de 1.500 millones de dólares, según la revista Forbes.
En la década de los años 70’,durante el gobierno de Isabel Peron, Lopez Rega y el ministro de economia Martinez de Hoz, se conformaron las coordinadoras interfabriles del Gran Buenos Aires, donde trabajadores de distintas fábricas, gremios, sindicatos, comisiones internas y activistas empezaron a organizarse cuestionando el sistema de explotación de cada lugar. Principalmente sus demandas se expresaban en un programa de demandas fabriles como aumento salarial y homologacion de convenios. Se organizaron en la zona norte, sur, oeste, y en capital federal (coordinadora del transporte) , llegando a participar más de 130.000 trabajadores y trabajadoras.
Hay documentos que indican que la comision interna de Fate participo de las coordinadoras, siendo impulsores de la primer huelga general a un gobierno peronista.
Hoy en día son parte de la memoria y del imaginario los trabajadores detenidos-desaparecidos de la fábrica Fate que formaban parte de ese profundo cuestionamiento, luchaban y organizaban para cambiar este sistema.
El paso del tiempo vino acompañado de distintos ataques a las condiciones laborales, desde persecuciones a los trabajadores que se organizan sindicalmente, pasando por suspensiones y hasta despidos. A continuación, solo algunos de ellos.
En 1991 la empresa cerró para abrir luego de 45 días con un nuevo convenio laboral.
“En el año 2008 la empresa respondió en forma brutal a una huelga de trabajadores convocada por la organización sindical SUTNA durante una dura negociación paritaria, y despidió arbitrariamente a 80 operarios, 14 de ellos con importante actividad sindical.”
Iniciando acciones legales contra Fate, la justicia terminó dictaminando a favor de los trabajadores con la reinstalación efectiva, a 11 de ellos.
Entre 2019 y 2026 la empresa FATE atravesó una secuencia de conflictos y medidas que fueron deteriorando la situación laboral en su planta. En 2019 la compañía solicitó un procedimiento preventivo de crisis, lo que derivó en la reducción de alrededor de 450 puestos de trabajo. Algunos años después, en 2022, la situación volvió a tensarse con paros y bloqueos de la planta impulsados por los trabajadores, que reclamaban mejoras salariales y mejores condiciones laborales. La crisis continuó profundizando y en 2024 la empresa volvió a presentar un nuevo procedimiento preventivo de crisis; en mayo de ese mismo año despidió a 97 trabajadores. Finalmente, en 2026 se produjo el desenlace más grave: el cierre de la planta, que dejó sin trabajo a unos 920 empleados, consolidando un proceso de ajuste y conflictividad que se había venido gestando durante varios años.
El anuncio del cierre de la fabrica cayo como un golpe duro al barrio Fate. La decisión de la empresa no responde a una crisis sino a una estrategia empresarial de reducción de gastos y reestructuración productiva.
El frio de los números (o en las alturas del poder)
Es menester señalar que el cierre de la planta en San Fernando forma parte de algo más grande. Es que “según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 se perdieron cerca de 290.000 puestos de trabajo registrados. Si se toma la estimación de 273.000 empleos destruidos en ese período -cifra compatible con otras fuentes oficiales- el ritmo de caída arroja un dato impactante: en promedio, se perdió 1 puesto de trabajo cada 4 minutos durante los primeros dos años de gestión de Javier Milei.”
Durante la última dictadura, distintos grupos empresarios consolidaron su poder al calor de políticas económicas que incluyeron la apertura comercial, el endeudamiento externo y la estatización de deudas privadas. Empresas como Techint, Ledesma o el grupo Macri se vieron beneficiadas en ese proceso, en un contexto marcado por la represión a la organización obrera. En este marco, el mismo grupo empresarial FATE que también formó parte de ese entramado de grandes empresas que crecieron y se fortalecieron en aquellos años, hoy quiere descargar la crisis de las importaciones sobre los trabajadores para aumentar sus ganancias. Esto ultimo siendo una muestra de que no existen empresarios nacionales interesados en el desarrollo del país. Lo único que buscan es tener mas ganancias a cualquier precio, en este caso: el cierre de la planta.
El calor de la lucha (o en la tierra de los trabajadores)
De la misma manera que se puede contemplar, a lo largo de las épocas, el hilo de continuidad de una clase explotadora que busca seguir explotando y oprimiendo a una clase explotada, se puede mencionar la enorme resistencia que persiste y exclama esta ultima.
El festival, que dio lugar a la anecdótica charla entre el padre de unos de los tantos trabajadores que resisten y el autor de esta nota, fue solamente uno de tantos que hubo y habrá.
Los trabajadores de Fate no pelean solos. Desde el inicio del conflicto se pudo ver decenas de ejemplos de solidaridad entre trabajadores de otros gremios y/o sindicatos.
A traves de reuniones de solidaridad donde participaron trabajadores de Lustramax, Cicop, Georgalos, SUTEBA Tigre, Unión Ferroviaria Haedo, Secco, MadyGraf, AGD-UBA, varios hospitales, telefónicas y otros gremios, se votaron acciones conjuntas para visibilizar el conflicto.
Por otro lado, hay que mencionar la solidaridad de las familias de cada trabajador como también las del barrio. Es que FATE no solo le dio el nombre a su alrededor, también le dio una identidad y pertenencia.
-Trabajadores, familiares y sectores que apoyan fueron a la casa de Madanes para reclamar por la apertura de la planta: ver Youtube, La Izquierda Diario +
El objetivo de la empresa desde un principio fue desgastar la lucha a través del hambre, a pesar de la conciliación obligatoria que impone pagar los sueldos. Es por eso que además de las distintas acciones que vienen llevando adelante los trabajadores, se impulsa un fondo de lucha para poder sostener la misma. Desde las distintas universidades como también lugares de trabajo, desde torneos de futbol como habladas en las cursadas, se juntaron cientos de miles de pesos expresando esta enorme solidaridad entre distintos sectores. También útiles escolares para el pasado comienzo de clase de los hijos de los trabajadores.
Un hilo que se sigue tejiendo
Medio siglo después, la historia parece plantear preguntas similares. Si en los años 70’ la represión busco terminar con un proceso revolucionario, buscando disciplinar a una clase obrera organizada, hoy el cierre de fabricas, la flexibilización y los despidos vuelven a golpear a los mismos sectores.
Aquella noche de febrero, mientras la música seguía sonando y las personas caminaban alrededor de la fábrica, el padre del trabajador continuaba estrechando manos. Para él no era solo un gesto de agradecimiento: era también una forma de afirmar que la historia de FATE no empezó con este conflicto ni terminará con él.
Desde los obreros desaparecidos en los años setenta hasta las luchas actuales, medio siglo después, la solidaridad obrera sigue encendida. Y mientras haya trabajadores dispuestos a defenderla, el fuego de esa historia difícilmente se apague.
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Muy bueno 👏👏